martes, 26 de junio de 2012

Otra reacción curiosa

Cuando pensábamos que nada podría superar la pregunta "¿iréis en tren hasta Japón?", hoy nos han sorprendido con un "¿1.500 km por Japón? Guau, entonces vais a ver la Muralla China".

Sin comentarios...

domingo, 24 de junio de 2012

A Dios rezando...

    

    Cuando la gente oye hablar de los primeros misioneros que llegaron a Japón, suelen pensar en San Francisco Javier. Lo que muchos desconocen es que algunos de esos misioneros estaban poseídos por espíritus nacionalistas, belicistas, egoístas o, simplemente, encarnaban aquel refrán que decía: "a Dios rezando y con el mazo dando".

    Antes de narrar tan delicados acontecimientos, conviene explicar algunas cosas sobre lo que significaba una misión evangelizadora allá por el siglo XVI. Cuando Portugal y Castilla se lanzaron a los mares, el Papa les dio permiso para repartirse el mundo en dos mitades con la condición de que las conquistas que se hicieran en las nuevas tierras descubiertas no se llevaran a cabo por intereses meramente ecónimicos o geopolíticos: los reyes debían apoderarse de la tierra si sólo por ese medio podían extender el Evangelio entre sus naturales. Pero si estos aceptaban el cristianismo (que además debía ser el católico tridentino), la conquista no quedaba justificada. Éste es uno de los motivos por los que es imposible separar la política de la religión cuando estudiamos personajes de esta época. Los misioneros, además, estaban al servicio del rey que los enviaba a su destino. Como buenos vasallos, tenían el deber de velar por el mantenimiento y aumento de sus reinos.

    Japón estaba justo sobre la línea divisoria que separaba el mundo portugués del castellano, por lo que no quedaba claro a qué reino pertenecía la misión. Portugal, que además había llegado primero, defendió que Japón quedaba dentro de las Indias Orientales, mientras que para Castilla, estaba dentro de las Indias Occidentales. Portugal contó con el envío de padres de la Compañía de Jesús para defender sus intereses, mientras que Castilla envió, pasando por Nueva España y Filipinas, a frailes mendicantes: dominicos, agustinos y franciscanos. Aunque durante medio siglo Japón había sido "coto privado" de los jesuitas, los castellanos aprovecharon la circunstancia de que el reino de Portugal pasó a pertenecer a la Monarquía Hispánica en 1580 para ir introduciendo frailes bajo capa de embajadores al principio, y de manera descarada al empezar el siglo XVII. 


Mapa donde se muestra el antimeridiano, la línea que separaba las Indias Occidentales de las Orientales.

    Dicho esto, nuestro primer personaje del día es Gaspar Coelho, padre Viceprovincial de la Compañía de Jesús, ferviente servidor de Dios y traficante de armas, para más señas. Los jesuitas, inteligentes, bien preparados y conocedores de la cultura e idioma japoneses, habían llegado a ser considerados indispensables en los tratos comerciales que tenían portugueses y japoneses al menos una vez al año. Los daimios (señores feudales) los respetaban como intermediarios, o incluso como consejeros materiales y espirituales, y eran por lo general bienvenidos a sus dominios porque entre los japoneses estaba extendida la idea de que donde había misioneros, acudían mercaderes extranjeros. Y aunque hubo notables excepciones, como la de don Justo Ukon Takayama*, los daimios acogieron a los padres en sus tierras con la esperanza de que a sus puertos llegaran naves portuguesas cargadas, entre otras cosas, de armas y municiones. La expansión masiva de las armas de fuego de estilo europeo acabó por desequilibrar la balanza, y puso fin a una guerra civil que había durado más de un siglo. 


Página de una guía japonesa para la fabricación de los teppô. Fuente:  Rekihaku

    Pues bien, el padre Coelho, superior de la misión en Japón, no se limitó a actuar como intérprete en las transacciones sino que fue mucho más allá. Cada vez que un daimio cristiano se enfrentaba en una guerra contra uno infiel, el padre se encargaba personalmente de hacerle llegar apoyo monetario y armamento para aplastarlo en el campo de batalla. Incluso en época de paz, no tenía pudor en azuzar a los daimios cristianos para que atacaran y aumentaran las tierras para la cristiandad. Aunque muchos compañeros le advirtieron de lo inadecuado y peligroso que podía ser su comportamiento, él continuó movido por un sentimiento de cruzada religiosa. Sabedor del potencial bélico portugués, intentó hacer tratos con el gobernante de Japón en aquellos momentos, Toyotomi Hideyoshi (1537-1598), quien tenía la ambición de conquistar China, campaña que fue librada en su vanguardia por generales cristianos en su mayoría. Coelho le propuso cederle barcos de guerra portugueses, que estaban atracados en Macao, armamento, munición y la alianza con la nación europea a cambio de su apoyo al cristianismo. Cuando aún estaban cerrando el trato, el padre tuvo la ocurrencia de pasearse por delante de Hideyoshi en una fusta, un barco luso fuertemente pertrechado, que llamó la atención del dictador de inmediato. Subió a bordo, bebió un buen oporto, y quedó maravillado. Tanto que el resto de los jesuitas vieron venir el peligro, y advirtieron al viceprovincial de que regalara el barco a Hideyoshi si no quería tener un disgusto. El padre no lo vio necesario y a la mañana siguiente se levantaron con una orden de Toyotomi Hideyoshi que decretaba la expulsión de Japón de todos los padres de la Compañía de Jesús. Al parecer, la noche anterior había hablado de la fusta en un banquete con varios consejeros, y entre todos llegaron a la conclusión de que la nación portuguesa podía suponer un peligro, y que los padres de la Compañía no hacían cosas propias de curas de almas. Con todo, la versión que circula en los manuales sobre la primera expulsión de los jesuitas de Japón es la siguiente: Hideyoshi habría encargado a un vasallo que fuera a buscar mujeres para él en las regiones cristianas del sur de Japón, pero como éstas se habían negado a entrar en su juego, él repudió el cristianismo. Dejo al gusto del lector quedarse con una versión u otra. 

    Los portugueses, que llevaban desde principios del siglo XVI frecuentando las costas orientales, conocían bien el potencial bélico japonés. Como mucho, algún jesuita había recomendado tomar la ciudad de Nagasaki para usarla como factoría, y que podría ser defendida contra las fuerzas del shogun gracias a japoneses cristianos previamente armados. 

Japoneses con arcabuces. Fuente: Zetaboards.


    Como vemos, Hideyoshi no había errado demasiado en sus sospechas, aunque la nación peligrosa era la que estaba al otro lado de la frontera con Portugal. Ya Francisco Javier hizo llegar con toda celeridad una carta dirigida a los reyes de Castilla, para que fuera leída en su Consejo de Indias, advirtiéndoles que no se les ocurriese intentar la conquista de Japón. Aun así, la tierra de quijotes no se resignó y fueron muchos religiosos los que escribieron al mismo Consejo con planes para la conquista de China y Japón. Por poner sólo un ejemplo, el franciscano fray Martín de la Ascensión tuvo la iluminación de aconsejar fervientemente a Felipe II la conquista de Japón y para ello escribió una relación en la que escribía que esperaba que no fuera leída por ningún japonés, porque si no, acabarían todos en la cruz. Todos no, pero él fue uno de los 26 mártires de Nagasaki que murieron crucificados en 1597. Los motivos que rodean el caso aún están siendo investigados.


Grabado que representa el martirio de San Martín de la Ascensión en la obra de José de Torrubia 
El Hijo de Beasain San Martín de la Ascensión, y Loinaz : dissertación histórico-crítica apologética, por su patria, y naturaleza (1742).


    Pero quien se cubrió de gloria fue el primer obispo de Manila, fray Domingo de Salazar, un riojano a quien no le tembló la pluma al escribir esta carta a Felipe II acerca de la conquista de China, y que nos da una idea de cuánto les preocupaba a los castellanos su inferioridad numérica:

“Porque éste es un punto muy sustançial y que a la Real Conçiençia de Vuestra Magestad toca mucho, yo tengo hecho un tratado en que declaro todo lo que açerca de este punto [de la conquista] ... se deve declarar. Si Vuestra Magestad fuere servido mandallo ver, aquí estoy para obedeçer lo que Vuestra Magestad me mandare. Esto e dicho no porque entienda que de parte de los chinos a de aver comedimiento ni an de dexar entrar a naydie en su reyno. Los governadores confían tanto en la multitud de gente que en aquel reyno ay, que se fueren quando les dizen que los españoles los an de sugetar, porque dizen que aunque no tubiesen armas con que se defender, de solos los cuerpos muertos harían muralla para que nadye les entrase. Pero estos bárbaros no an probado para lo que son los españoles ni saben que pocos arcabuçeros de ellos bastan a desbaratar millones de chinos, pero e lo dicho para descubir el punto del derecho y que en qualquier suçeso de paz o de guerra puede v. mag. entrar en la China y hazer que le obedezcan.”

     Finalmente, en la primera mitad del siglo XVII los shogunes de la dinastía Tokugawa y los mismos daimios iniciaron una campaña de persecución y proscripción del cristianismo, cuyos seguidores fueron condenados a la pena de muerte. Por increíble que parezca, las causas que llevaron a tan fatal destino, provocando la muerte y miseria de varios miles de personas, aún están en el aire. Aunque parece evidente que al menos una de ellas fue el comportamiento cuanto menos sospechoso de algunos misioneros que quisieron defender la cristiandad "a capa y espada".



Para saber más:

-  ÁLVAREZ TALÁDRIZ, J. L. (Ed.), Documentos franciscanos de la cristiandad de Japón: (1593-1597). Relaciones e informaciones de San Martín de la Ascensión y Fray Marcelo de Ribadeneira. Osaka  1973.
-  ÁLVAREZ TALÁDRIZ, José Luis, “El padre viceprovincial Gaspar Coelho, ¿capitán de armas o pastor de almas?”, Sapientia, Eichi Universit  6 (1972), pp. 41-79.
-  PARKER, Geoffrey, La gran estrategia de Felipe II. Alianza Editorial, Madrid, 1998.
- ¡Lo siento! Pero la mayor parte de la información de esta entrada la he encontrado en archivos y aún no está publicada, tendréis que esperar a mi best-seller ;)




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El general Ukon Takayama murió con su familia en Manila, Filipinas, desterrado de Japón y despojado de su hacienda y estado por la fe cristiana.

viernes, 22 de junio de 2012

miércoles, 20 de junio de 2012

¿Tenéis ya el hotel reservado?

    

Cuando comentamos nuestro viaje, la gente nos hace todo tipo de preguntas, algunas realmente divertidas. La última fue que cómo íbamos a ir hasta Japón, si en autobús o en tren... Lapsus mentales aparte, lo más normal es que nos pregunten qué vamos a hacer con el equipaje, si vamos a ir todo el viaje con una mochila, que cómo nos vamos a entender con los demás, que por qué llevamos nuestra bicis pudiendo comprar una allá o si ya tenemos reservados los hoteles.

    Algunas preguntas son más fáciles de responder que otras. En primer lugar, no vamos en tren sino en avión por motivos evidentes...En cuanto al equipaje, nuestras bicicletas ya están preparadas para hacer viajes largos, lo que significa que les hemos hecho pequeños arreglos para poder colocar alforjas (sí, como a los burros) en la rueda trasera, montadas sobre un transportín o portabultos, que es donde va a ir el "grueso" de nuestro equipaje (aunque ya mostraremos más adelante qué es exactamente lo que vamos a arrastrar por las carreteras japonesas). Además, la bici de Ainhoa puede llevar una bolsa de manillar, impermeable 100% como las alforjas, que es súper práctica para tener a mano las cosas más necesarias en ruta. Aparte, colocaremos un par más de portabidones en la horquilla delantera y de aquí a que nos marchemos igual cae de regalo un manillar de mariposa parecido al de la imagen.

Manillar de Mariposa visto en Rodadas

    Nos llevamos nuestras bicis por dos razones fundamentales. La primera es porque no sólo ya viene incluido en el billete, por lo que no fue necesario pagar una tasa, y en lugar de pagar una sobrecarga, Qatar Airlines te permite facturar 10 kg más. Y la segunda, ¡porque son nuestras! Es decir, que ya sabemos cómo van a responder, ya les hemos hecho todo tipo de arreglos para poder llevar bultos, y llevamos todos los repuestos necesarios para este modelo en concreto.

Figurita hiperrealista de Takeshi Kitano, vista aquí.
    "Ah, y... ¿en Japón se habla inglés?" Sí, como en España. Es decir, todos más o menos lo conocen, lo han estudiado, pero tienen un acento horrible (lo cual no deja de ser bueno, porque a un nativo de Liverpool no se le entiende mejor) y la mayoría tiene serios problemas para comunicarse. Nosotros chapurreamos algunas palabras y frases sencillas en japonés, conocimiento lingüístico que tenemos esperanza de incrementar gracias a las lecciones intensivas a las que nos vamos a someter en julio por medio de tres vías:

    a) Profesor particularísimo: el hermano de Gabriel, David, lleva más de 8 años estudiando el idioma.
    b) Método post-it: o lo que es lo mismo, papelitos amarillos hasta en el cuarto de baño.
   c) Ciclo de cine japones: Akira Kurosawa, Hayao Mizayaki, Takeshi Kitano (que además de ser el "chino" de Humor Amarillo, es un grandísimo artista, director de cine, escritor, poeta y actor).






    En realidad, la necesidad real de aprendizaje se limita a, por ejemplo, saber interpretar las señales de tráfico que veamos, letreros de las tiendas, envoltorios de comida donde no haya dibujito o no se vea lo que hay dentro o en las cartas de bares y restaurantes. El hecho de querer aprender algo más no viene de la necesidad sino del respeto hacia un pueblo encantador y del que esperamos absorber cuanto sea posible. Si no es en japonés, en inglés. Y si no, por señas. Para viajes por lugares "exóticos" existen los dicciodedos, donde en lugar de palabras aparecen dibujos y números. Lo de los números también es importante porque en Japón no sirve indicar el número 3, por ejemplo, con los dedos de una mano. Si lo hacemos levantando los dedos centrales, sujetándonos el meñique con el pulgar, probablemente nos entiendan que nos referimos al número 2. Como bien decía Luis Frois, Japón es el mundo alrevés. Allí lo que cuenta son los dedos que escondes. En la imagen lo veremos mejor.

Manera de contar con los dedos en Japón. Visto aquí.


    Estas preguntas eran las sencillas. Ahora vayamos al tema más complejo de explicar: el alojamiento. Normalmente, cuando alguien quiere ir a Japón, va a su agencia de viajes y allí le preparan un pack con una ruta turísticamente interesante, con una serie de hoteles y con un régimen de comidas predeterminado. Los que se sienten aventureros, cogen el billete por su cuenta, se trazan su ruta particular, se dejan el dinero en el carísimo transporte público japonés, y se alojan en hoteles, hostales, albergues juveniles o templos budistas. Los más osados cargan con tienda de campaña y saco de dormir, y pueden acabar durmiendo en un cámping, en un centro comercial, en un banco de un parque o en un Mc Donalds (y no es una exageración ni un recurso literario, ¡que los ha habido así!).

Es posible alojarse en un templo budista, aunque no son precisamente económicos. Si pinchas aquí, te lleva a la página donde se aloja la foto, y que cuenta cómo fue la experiencia (en inglés).


     Nosotros también cargamos con tienda de campaña y sacos de dormir, y seguramente algún día veremos amanecer desde un cámping o desde una cuneta, pero nuestra idea es exprimir Japón disfrutando de la hospitalidad, historias y consejos que nos puedan ofrecer las gentes que mejor lo conocen. Existen varias páginas en Internet que sirven como redes de hospitalidad. En ellas, ofreces o te ofrecen un lugar donde dormir, donde cenar, un paseo por la ciudad o diversas actividades a cambio de un precio no monetario generalmente, pero siempre regido por el sentido común: si te vas a quedar a dormir en casa de alguien, qué menos que comprar algo de comida y bebida y cocinar para tu anfitrión. La idea no es conseguir alojamiento gratis, sino vivir una experiencia única con gente a la que acabas de conocer. Estas redes funcionan a nivel mundial, e inscribirse en ellas es gratuito.

     Empezaremos hablando de CouchSurfing,  que cuenta con un millón y medio de usuarios repartidos por todos los países del mundo. Además de ser nuestro principal método de búsqueda de anfitriones, tiene un fuerte valor sentimental para nosotros: nos conocimos a través de esta página, en un viaje que se organizó para ir a Santander, a aprender a hacer surf. Aunque hay quien la usa como página de contactos o para buscar amigos para irse de fiesta, las experiencias que nosotros hemos tenido alojando y visitando gente han sido muy positivas. Funciona por un sistema de referencias que no pueden ser borradas por quien las recibe, y cuenta con varios supervisores por región que vigilan que no haya nadie cometiendo excesos. Son los guardianes de lo que ellos llaman "el espíritu de CouchSurfing". Hay una aclaración que nos gustaría hacer desde aquí: se comenta en muchos foros de CS que los japoneses no son buenos anfitriones, que exigen que pagues tus gastos o te cobran la estancia en sus hogares. Se quejan de que no encuentran a nadie que los aloje gratis. Nosotros hemos contactado ya con unas 15 personas, y de todas ellas, sólo una nos ha dicho que ella normalmente cobra por estancia porque sólo aloja de manera gratuita a amigos de amigos. No tenemos ningún derecho a exigir nada a una persona que voluntariamente acoge en su casa, en su hogar, a personas extrañas.

Mapa de anfitriones de Couch Surfing


    Otra página casi igual de famosa que CouchSurfing es Hospitality Club. Algo más engorrosa y no tan secilla de manejar como Couchsurfing, tiene la ventaja de que hay más gente de Japón inscrita en ella que en CS. ¡Es tan liosa que aún no sabemos cómo subir una foto de perfil!

    Existe una página destinada a favorecer la hospitalidad entre viajeros que se desplazan en bicicleta. Se llama Warmshowers, y aunque es cierto que en las regiones que vamos a visitar hay pocos anfitriones, éstos están más preparados para recibir viajeros en bici, conocen mejor nuestras necesidades, pueden recomendarte rutas y posiblemente tengan alguna herramienta o recambio para hacer un apaño de urgencia. 

    Aparte de éstas, que no son las únicas páginas de este estilo, aunque sí las más comunes, existen otras páginas como Airbnb o Wimdu donde conseguir alojamiento económico en casas particulares, a partir de una noche y con un amplísimo abanico de precios y posibilidades.

     Así que, además del entrenamiento para el viaje, el cursillo acelerado de japonés y que a Ainhoa se le ha ocurrido aprovechar estos días para sacarse el carnet de conducir, habrá que aprender a bailar unas sevillanas y hacer una buena tortilla de patata para no defraudar a nuestros anfitriones.